San Isidro: del que verdaderamente se debe hablar

Por: Maitté Ajete Baró, estudiante de tercer año de Comunicación Social

Hace unos días y caminando hacia mi hogar, de regreso de mi larga jornada laboral, escuchaba a una persona expresarse de una manera algo desagradable acerca del barrio de San Isidro. Quizás un lugar desconocido para ella, el cual ha tomado cierta connotación en estos últimos días a causa de la situación que allí se ha desarrollado, relacionada con el autodenominado “Movimiento San Isidro”.

Cuando nací en el año 1991 y durante mis primeros años de vida, nunca imaginé llegar a conocer un barrio tan lleno de historia como lo es el de San Isidro. Al escuchar sentada en casas que visitaba, a personas mayores que la frecuentaban, conocí de historias, leyendas, personajes que formaron parte intrínseca de este afamado lugar. Lo que antes era un barrio marginal de “guapos, maleantes, juegos prohibidos, borrachos y prostitución” se convirtió después del triunfo de la revolución en 1959 y con la aparición de los órganos locales del Poder Popular, en un Consejo Popular, el cual está situado al suroeste de La Habana Vieja, que abarca actualmente desde  la calle Egido hasta la Avenida del Puerto y Acosta hasta Desamparados, y que limita al este con el Puerto, al sur con el Consejo Popular de Jesús María y al norte con el Consejo Popular de Belén, y con una extensión territorial total de 0,3 Km2, con más de 11900 habitantes.

El obligado desarrollo de la ciudad hizo que otrora el barrio fuera adquiriendo una gran relevancia, a partir de las valiosas e importantes edificaciones construidas  en su entorno durante  los siglos XVII y XVIII, como las iglesias del Espíritu Santo y la de San Francisco de Paula, a la que se integraba un hospital; la del  Convento de Belén  y la de San Isidro, que además ejercía como hospicio y que finalmente dio nombre al barrio y a su principal calle. Una alusión a la existencia de Isidro, canonizado post-mortem, declarado protector de los huertos sembrados y mediador de las lluvias en primavera, nos lleva a San Isidro Labrador cuya festividad se celebra el día 15 de Mayo.

Convento de Belén
Tomado de: Habana Radio

Pero si algo del pasado perdura en la mente de muchos habaneros, es la tristemente afamada zona de tolerancia que allí existió, y donde una sus figuras más notorias fue el célebre Alberto Yarini Ponce de León, conocido en toda Cuba y en el mundo entero, simplemente como “Yarini”, el Rey de San Isidro. Fue tal la fama alcanzada por este personaje que con ella creció en notoriedad el barrio que le vio ejercer como proxeneta.

Alberto Yarini Ponce de León
Tomado de: Cubahora.cu

En época tan remota como 1898 el gobierno de intervención norteamericano había convertido a San Isidro en el centro de prostitución en la Habana, entre otras cosas porque el ejercicio público de la prostitución femenina era una rica fuente de ingresos, no sólo para el gobierno, sino también para todos aquellos que de una forma u otra intervenían en él.

Casa natal de José Martí
Tomado de: www.ecured.cu

Pero indiscutiblemente el barrio de San Isidro no fue solamente notorio por su zona de tolerancia, pues en sus inmediaciones podemos encontrar la calle Paula, lugar que fuera cuna y cimiente de nuestro apóstol José Martí, en cuya vivienda, declarada Monumento Nacional, se pueden apreciar muchos de los documentos relacionados con su vida y su lucha por nuestra independencia.

 También figuras de nuestra cultura nacional, de la talla de Miguelito Valdés y Ciro Rodríguez, del trío Matamoros, han dejado su impronta en esta popular barriada.

Archivo Nacional de Cuba
Tomado de: www.ecured.cu

Además, dos importantes instituciones patrimoniales se encuentran en el distrito: la Iglesia de Paula, hoy sede de conciertos de la Agrupación de Música Antigua “Ars Longa”, que también posee un círculo de interés para infantes, sobre el aprendizaje de instrumentos antiguos y el Archivo Nacional, que atesora toda la documentación de connotación nacional, que por su valor histórico, económico, social y político, constituye la reserva más importante de la memoria documental de la nación cubana.

San Isidro tiene tres círculos infantiles, uno de ellos es “Mi casita colonial”, en el que los niños al arribar a la edad escolar pasan a una de las cuatro escuelas existentes en el entorno, “Don Mariano Martí”, cuyo recinto al igual que el primero eran antiguas casas coloniales restauradas y atendidas constantemente por la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Proyecto cultural Alas de Mariposa
Tomado de: www.uneac.org.cu

También destaca actualmente por poseer varios proyectos socio-culturales como: “Alas de Mariposa”, espacio de expo-venta formado por 35 artesanos que al mismo tiempo imparten talleres y círculos de interés sobre artes manuales – papier marché, tejido, cerámica, pintura, dibujo – a niños de las escuelas colindantes, sembrando en ellos el amor a tales manifestaciones; la Sala Polivalente Deportiva “Jesús Montané Oropesa”, que cuenta con la asistencia de la UNESCO, sitio en el que la comunidad puede practicar lucha, karate, judo, taekwondo, gimnasia rítmica, baloncesto, fútbol, dominó, así como también pueden utilizar las instalaciones, del área Bio-saludable, donadas por la República Popular China, además en el cercano parque “La Ceiba”, organiza conciertos con afamados artistas.

Parque La Ceiba
Tomado de: www.ecured.cu

Visitar hoy  la barriada de San Isidro, además de llevarnos de la mano de su rica historia, es encontrarse con lo inesperado: una rumba de cajón en una esquina, bailadores ensayando nuevos movimientos, abuelos contando anécdotas de antaño, arte imprevisto, y sobre todo una población amante de su patria chica.

Este es el San Isidro del que verdaderamente se debe hablar, del que nos invita a desvelarnos ante tanta importante belleza histórica y cultural, del que nuestros hermanos cubanos, patriotas en potencia deben conocer su historia cada día más, para gloria y honra de nuestra nación, del que después de haber conocido tantas cosas inimaginables, me enamoré de él, el lugar donde viven y trabajan personas serias, humildes, muy humanas que son miembros de la regla de Ocha/Ifá y que son devotos del santo Orishaoco, sincretización afrocubana del santo español San Isidro, ese que le quisieron imponer a nuestros ancestros africanos y criollos los miembros de la iglesia católica y ellos en abierta rebeldía se negaron a aceptar, así como hoy no aceptamos condiciones de ese grupúsculo “Movimiento San Isidro” que nos quiere desviar del camino correcto, barrio al que volvería una y otra vez, aun desafiando el peligro de pasearme por sus calles y tener que tropezar en mi “andar la habana” con esas personas que sin conocer un ápice de tan magnifico lugar, lo han querido enlodar y empañar.

5 comentarios sobre esta entrada

  1. Un excelente relato, que recrea nuestra historia, cultura y religión, desde la perspectiva de un barrio de La Habana Vieja, asimismo resalta los valores formados a partir del triunfo revolucionario.

    Felicitaciones para la autora por el trabajo de investigación realizado y por la amena e interesante forma de exponer el mensaje.

    Debemos seguir estimulando la creación de contenidos en nuestras plataformas digitales por parte de todos los trabajadores, sin distinción, y así entre todos contribuir a la gestión del conocimiento y al fortalecimiento de nuestra imagen e identidad corporativa.

    1. Muchas gracias, profesor, por sus sinceras y sentidas palabras, las cuales me motivan a continuar escribiendo. Espero que muchos de los nuestros (los trabajadores en general) se integren a escribir artículos y testimonios de nuestra historia y cultura por ser esta, otra forma de enseñar.
      Gracias también a todos, los que de una forma u otra, me ayudaron en la realización y publicación de este trabajo.

  2. Qué bueno!
    Da gusto poder leer un trabajo fruto de la mano de una «profesional de la comunicación, en ciernes». Y lo mejor que aprecio es su pertinencia en el momento y al mismo tiempo la habilidad de colocarlo como para dar otra cara al barrio sede de la intentona. Esas son respuestas inteligentes de los jóvenes cubanos a tono con su generación.

  3. ¡Qué bueno cuando la juventud toma su antorcha con sencillez, pero con conocimientos:, así se defiende nuestra cubanía, así se toma partido. Mis felicitaciones por un artículo que resume con transparencia y sentido de pertenencia el amor a la patria. Muchas gracias.

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