Martí nos enseña siempre

Autora: MSc. Carmen B. Rodríguez Gancedo

Fotos utilizadas: tomadas de Internet

Como lo demuestra la propia obra martiana y lo confirman sus más acuciosos estudios, durante el transcurso de la década de los 80, Martí va adquiriendo un dominio en el conocimiento de la sociedad y de la política norteamericanas. Los años 1889, 1890 y 1891, son angustiosos y demandan de sí una gran actividad desde su pluma y desde su acción.

El año 1889, un año marcado por una cadena de hechos de carácter trascendente: la convocatoria por parte de los Estados Unidos de la celebración del Congreso Internacional en Washington, hecho que le permite a Martí corroborar los designios de dominación para los pueblos del continente y en especial para Cuba, año en que el Apóstol con su texto Vindicación de Cuba desmantelara la manipulación mediática que proponía una campaña difamatoria acerca de la incapacidad del pueblo cubano para obtener su propia independencia; año en el que escribió sus relevantes crónicas acerca del Congreso destinadas a exponer la necesidad de la unidad continental ante las pretensiones de seducción por parte de Estados Unidos; año de piezas oratorias tan significativas como Madre América y Heredia. 

En la primera establece un paralelo entre la historia de los Estados Unidos en relación con la historia de los pueblos del continente, en la que deja ver los orígenes de la política expansionista que aquellos pretendían seguir imponiendo; y en la segunda, Heredia, discurso encendido, revelador para incentivar el sentimiento patriótico, y es el mismo año en que legó a los niños del continente su insuperable libro La Edad de Oro”.

Ha publicado para la Nación de Buenos Aires las crónicas de la Conferencia Internacional Americana, desde septiembre de 1889 hasta agosto de 1890. Y ha participado como delegado por Uruguay en la Conferencia Monetaria Internacional Americana celebrada desde enero hasta abril de 1891. Todo ello resulta esencial para la comprensión de sus propósitos de llevar adelante su proyecto de liberar a Cuba y de su convicción de la necesidad de la  unidad continental ante la convicción de que Estados Unidos se apresta a anexar o a comprar a Cuba.

Si bien los textos apuntados, Martí los concibió para interactuar en la comunicación pública, hay un texto muy importante que se corresponde con el espacio privado, se trata de una carta dirigida a su secretario Gonzalo de Quesada Aróstegui el 29 de octubre de 1889. Esta carta es reveladora de los peligros que Martí avizoró  y así se lo hace saber a Quesada quien fungiría como representante de Argentina en dicho Congreso.

Descalifica el Congreso al tildarlo de “coincidencia  infortunada”,“de donde nada práctico puede salir”, “a no ser lo que convenga a los intereses Norteamericanos, que no son por de contado, los nuestros”. El extenso bloque, comienza con una exhortación al receptor a ser racional en el análisis de la conveniencia o no de presentar el caso de Cuba al Congreso”. “Creo, en redondo,  peligroso para nuestra América o por  lo menos inútil, el Congreso Internacional”. La rotunda   afirmación da como incuestionable su desacuerdo con el Congreso. Sin embargo, en el enunciado que sigue  lo analiza estratégicamente y realiza un balance de sus posibles ventajas:

“Y para Cuba, sólo una ventaja  le veo, las relaciones amistosas de casi todas las Repúblicas con  España, en lo oficial, y  la reticencia  y  deseos ocultos o mal  reprimidos de este país sobre nuestra tierra: –la de compeler a los Estados Unidos,  si se dejan compeler, por una proposición moderada y hábil, a reconocer que “Cuba debe ser independiente”.

Establece un contraste entre relaciones de casi todas las Repúblicas con España calificadas de “relaciones amistosas” frente a la caracterización de las relaciones con Estados Unidos  en las que descalifica las intenciones del contrario “la  reticencia”  y  deseos ocultos o mal  reprimidos de este país sobre nuestra tierra”, la implicación de la relación asimétrica “a reconocer” lo que sería la consecuencia del propósito que “Cuba debe ser independiente”.

Su ya definida conciencia antiimperialista se evidencia con mucha fuerza cuando rechaza un proyecto  con sesgo anexionista que un pequeño grupo de cubanos pugnaban por presentar el evento, y expone  su alerta  dadas de las consecuencias que se derivarían de hacerse viable. El encadenamiento  de preguntas que son respuestas en sí mismas propician la reflexión del destinatario:

“(…) Y una vez en Cuba los Estados Unidos ¿quién los saca de ella? Ni ¿por qué ha de quedar Cuba en América, como según este precedente quedaría, a manera –no del pueblo que es, propio y capaz-, sino como una nacionalidad artificial, creada por razones estratégicas?” Y cierra el segmento  con la  afirmación de forma breve y lineal.“Base más segura quiero para mi pueblo” y la contundente  definición. “Ese plan,  en sus resultados, sería un modo indirecto de anexión. Y su simple presentación lo es (…)”.

Los mismos razonamientos que utiliza para desautorizar el documento aludido son los que fundamentan la independencia de Cuba:

“Es posible la paz de Cuba independiente con los Estados Unidos, y, la existencia de Cuba independiente, sin  la pérdida, o una transformación que es como la pérdida, de nuestra nacionalidad”. La fuerza de la idea radica en su brevedad y en el tono de sentencia “El sacrificio oportuno es preferible a la aniquilación definitiva.”

Siempre José Martí, ha sido el principal referente, pero en los momentos actuales que vive Cuba,  se necesita volver a sus enseñanzas una y otra vez para nutrir, para fortalecer, para defender con más vigor las ideas, la libertad, la Revolución.

2 comentarios sobre esta entrada

  1. La independencia y la soberanía en su pluma dictan caminos a seguir en estos tiempos. La clarividencia martiana evita cualquier confusión y engaño. Gracias profe Carmen.

  2. Cada reflexión sobre Martí, es una reiteración de la claridad de su pensamiento, es una nueva revelación de su vigencia.
    Aún más en estos tiempos, el ideario martiano cobra mayor valor, porque sus enseñanzas son brújula para enfrentar la guerra sucia de subversión yanqui al estilo del siglo XXI.
    Gracias a la profe Carmen, por conducirnos por esos caminos.

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