Los otros

Los estudiantes de Medicina de 1871, de los que nunca se habla.

Por: Enrique Cumbá Ramírez. Chofer-Secretario Gral Sección Sindical. PREGER

En mi escuela primaria “República Popular China” de la barriada de Pueblo Nuevo, Centro Habana, aprendí del vil y cobarde fusilamiento de los 8 estudiantes de medicina.

Hecho este, que solo puede catalogarse como una actividad de desquite por parte del régimen español, por la cantidad de bajas durante la guerra que venían librando en Cuba y ante la cual nuestros bravos mambises no les daban tregua alguna.

Durante el gobierno del entonces Capitán General, Blas de Villate, también conocido como Conde de Valmaceda, fueron ubicados en la Quinta de los Molinos, después de cincuenta días de trabajo en las Canteras de San Lázaro, otros 30 estudiantes de Medicina de primer año que no habían sido fusilados el 27 de noviembre de 1871, los cuales, durante algún tiempo limpiaron los jardines y las habitaciones, teniendo para descansar y dormir muy malas condiciones.

Supervivientes del 27 de noviembre de 1871. Parados, de izquierda a derecha: Doctor Fernándo Méndez Capote, doctor José Ramírez y Tovar, doctor Luis Córdova y Bravo, doctor Antonio Reyes y Zamora, Francisco de Armona. Sentados, de izq. a derecha: Angel Valdés Cajigal, doctor Mateo Trías, doctor Isidro Zertucha. Foto: Archivo de Granma
También fue condenado allí, quien mas tarde sería doctor en medicina Fermín Valdés Domínguez, amigo entrañable y hermano de fraternidad, de José Martí

Tal y como lo describe el muy bien logrado filme cubanoINOCENCIA fue uno de los personajes más destacados en tratar de demostrar la inocencia de los estudiantes de Medicina, llegando incluso a obtener mediante innumerables esfuerzos, la firma declaratoria de uno de los hijos de Gonzalo Castañón, periodista español, director del periódico La Voz de Cuba el cual había sido muerto a tiros en enero de 1870, por un criollo llamado Mateo Orozco y del cual se dice que el cristal de su tumba en el Cementerio de Espada, había sido rayada por los estudiantes de Medicina, reconociendo que el fusilamiento fue un crimen político, como lo llamara Carlos Manuel de Céspedes, y que no se había rayado ningún cristal, ni mucho menos que habían roto el ataúd y hasta sacado los huesos del difunto, cosas de las que se les acusó y por las que se les condenó a la pena de fusilamiento.

F: todocoleccion.net
Vale la pena destacar que de los 8 fusilados, 3 fueron escogidos al azar, y uno de esos últimos ni siquiera estaba en La Habana en el momento de los hechos.

Al respecto en su poema A mis hermanos muertos José Martí escribió: Al respecto en su poema A mis hermanos muertos José Martí escribió: ¡Y un mundo tienen ya por sepultura! ¡Y más que un mundo, más! Cuando se muere, en brazos de la patria agradecida, La muerte acaba, la prisión se rompe; ¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!

Al conmemorarse el 149 aniversario de tan horrendo hecho, recomendamos a los que aún no han tenido la posibilidad de ver esta puesta cinematográfica cubana, “INOCENCIA”, que la busquen y la disfruten, para que vivan casi que en carne propia, lo que en su día vivieron y sufrieron aquellos jóvenes estudiantes de medicina, acusados injustamente de cometer un delito, del cual, el ya mencionado Fermín Valdés Domínguez se encargó apasionadamente de demostrar, que no eran culpables.

7 comentarios sobre esta entrada

  1. Un artículo muy bonito que nos conduce a la reflexión, que se expone desde una experiencia vivida en la infancia de una buena escuela, de una sensibilidad humana que demuestra la tristeza que se siente al conocer o vivir que la ira de los hombres puede ocasionar este y otros tipos de injusticias, por ello es tan importante luchar contra todo lo que pueda constituir algo injusto, los estudiantes de medicina lo recordaremos por siempre y debemos comprometernos a luchar con todas las armas contra todo lo injusto, lo cruel, que cometen hombres sin alma, lo cual nos conducirá a ser más justos y humano, demostrando que un mundo mejor es posible.

  2. Crimen horrendo, hoy nuestro personal de la salud rinde homenaje con su esfuerzo diario a las jóvenes vidas truncadas por el odio desmedido.

  3. Excelente punto de partida el de la infancia del autor, porque la naturaleza despiadada del hecho, nos impresiona desde que somos niños. Y qué bueno que se hable de «los otros», que ciertamente no perdieron sus vidas, pero también fueron víctimas de la política colonial, herida por los ya tres años de guerra por la emancipación nacional que no habían podido contener. Es muy bueno que el artículo recuerde el sorteo fatal, como para completar los límites de la crueldad.
    En medio de la jornada del educador recién iniciada, también vale la pena comentar la diferencia entre la actuación de dos de los maestros involucrados: uno que virilmente impidió que las hordas coloniales entraran a su aula a buscar a los estudiantes; el otro, el que accedió a las órdenes de las autoridades y abrió las puertas para que se cumpliera la orden de la metrópoli.
    Justo es destacar a Fermín Valdés, por la fidelidad a sus compañeros.
    Pero amén de lo anterior, recibimos con satisfacción un texto con otra autoría, máxime de la procedencia de nuestro dirigente sindical, cuyas habilidades para la expresión ya sabíamos. Enhorabuena! Ojalá que sirva de ejemplo y movilice a otros compañeros con posibilidades. Nuestra página está necesitada de eso.

  4. Ah, como siempre es oportuno el trabajo de Saylin en el diseño y la selección de imágenes, por lo que aporta, tanto en la forma como en el contenido.

    1. Con cuanto orgullo he leído este artículo que demuestra con sencillez el rigor de la investigación realizada que comenzó con la activación del recuerdo de la infancia y se adentró con valentía y certeza hacia hechos que no siempre se divulgan y que son necesarios para conocer y comprender mejor nuestra historia. Valiosísima labor de imagen e información: no solo ilustrativa, sobre todo, educativa. Ante los versos martianos del mismo poema que cita Enrique, recuerdo los que lo inician y dicen: «Cadáveres amados, los que un día, ensueño fuisteis de la patria mía…» yo creo que hoy son miles de sueños hechos realidades brillando por sus conocimientos convertidos en solidaridad. Cada estudiante caído se ha multiplicado por miles, porque con ellos se ha acabado la en he, la prisión se ha roto y ha comenzado, por fin, la vida. Gracias, Enriquito.

  5. La calidad del artículo demuestra que las publicaciones en plataformas on-line, como lo es nuestra página web, no es exclusivo del personal docente de nuestra institución. Nuestra identidad corporativa puede y debe ser expresada en los medios por todos los trabajadores.

    Felicitaciones para el autor e invito a que otros, como él, expresen sus ideas, opiniones, experiencias en fin el comportamiento y los valores de nuestra institución.

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