La canción de un momento que devuelve siempre, aquel momento

MSc. María de los Ángeles Cordoví  Fernández

No resulta fácil decir.

El 1º de enero de 1959, representa para los cubanos muchas cosas.

Apenas al listarlas con sentida vehemencia se dibuja ante nosotros:

  • Primero la derrota de una feroz tiranía
  • El final de una República mediatizada por el entreguismo servil al viejo enemigo imperial
  • La victoria del Ejército Rebelde, brazo armado de las fuerzas revolucionarias lideradas por el M-26-7
  • La presencia de “los barbudos” liberadores que bajaron de las montañas a los llanos
  • La toma del poder político por el pueblo, bajo la guía de un líder verdadero
  • El salto dialéctico de una formación económico-social caduca a otra superior
  • El comienzo de una etapa democrático popular agraria y antimperialista, que daría paso a un período de tránsito hacia la construcción del socialismo
  • El cumplimiento del programa del Moncada
  • La osadía de un grupo honesto y patriota, de conducir una sociedad y enfrentar todo género de desafíos
  • Iniciar la construcción de una sociedad sin antecedentes en el hemisferio occidental, de la mano de la inexperiencia y el compromiso
  • Administrar la economía de una nación pobre, saqueada y desordenada
  • Desatar la justicia revolucionaria contra los esbirros y traidores
  • El inicio de la educación de un pueblo sobre nuevos pilares
Jesús Orta Ruíz, Premio Nacional de Literatura de Cuba
Tomado de: ecured.cu

Es entonces cuando se erige contra el olvido, la Marcha triunfal del Ejército Rebelde, de Jesús Orta Ruiz -El Indio Naborí- escrita entre los primeros días de enero de 1959, con su palabra hermosa, henchida, conmovedora y patriota, cuya lírica recoge el protagonismo del andar revolucionario iniciado en Santiago de Cuba que culminó en La Habana, con la entrada de la llamada Caravana de la libertad el 8 de enero de aquel año.

Algunos de sus encendidos versos aún calan los sentimientos criollos:

Luminosamente surge la mañana.
¡Las sombras se han ido! Fulgura el lucero
de la redimida bandera cubana…

¿Podrían entenderse estos versos como los dos primeros puntos de la lista?

¡Oh, nuevo soldado que no arruga el ceño
ni viene asombrado de tutear la muerte!
Los niños lo miran pasar aguerrido
y piensan, crecidos por la admiración,
que ven a un rey mago, rejuvenecido,
y con cinco días de anticipación.

¿Será que eran “reyes magos anticipados”–no con los agasajos- sino con las nuevas medidas revolucionarias de beneficio popular?

Pasa fulgurante Camilo Cienfuegos.
Alumbran su rostro cien fuegos de gloria…
Pasan las marianas sin otras coronas
que sus sacrificios: cubanas marciales,
gardenias que un día se hicieron leonas
al beso de doña
Mariana Grajales.
Con los invasores, pasa el
Che Guevara,
Alma de los Andes que trepó
el Turquino,
San Martín quemante sobre
Santa Clara,
Maceodel Plata, Gómez argentino.

¡Qué ingenio el del Indio para hacernos amar a los héroes!

Ya entre los mambises del bravío Oriente,
Sobre un mar de pueblo, resplandece un astro:
ya vemos… ya vemos la cálida frente,
el brazo pujante, la dulce sonrisa de Castro.
Lo siguen radiantes
Almeida y Raúl…

¡Fidel, fidelísimo retoño martiano,
asombro de
América, titán de la hazaña,
que desde las cumbres quemó las espinas del llano,
y ahora riega orquídeas, flores de montaña.
Y esto que las hieles se volvieran miel,
se llama…
¡Fidel!
Y esto que la ortiga se hiciera clavel,
se llama…
¡Fidel!
Y esto que mi Patria no sea un sombrío cuartel,
se llama…
¡Fidel!
y esto que la bestia fuera derrotada por el bien del hombre,
y esto, esto que la sombra se volviera luz,
esto tiene un nombre, sólo tiene un nombre…
¡Fidel Castro Ruz!

En sobradas ocasiones la prensa ha destacado la valía del poeta, que supo cantar en aquel momento con tamaña exactitud los colores y mensajes de un pueblo enardecido. Jesús Orta logró decir como nadie la certeza de la epopeya.

La Marcha triunfal del Ejército Rebelde, fue canción de su momento. Marcó generaciones enteras. Es himno de la memoria histórica aún vigente. Es canción de un momento que devuelve siempre, aquel momento.

Con ella veneramos la obra de la Revolución, celebramos su 62 aniversario y elevamos un canto a la continuidad de esta beldad humana.

5 comentarios sobre esta entrada

  1. Excelente artículo profe.
    Sí. Cada estrofa de estos versos nos calan los sentimientos más profundo de criollo y de cubanísimo.

    1. Todavía conmueven los versos y poemas de Jesús Orta Ruiz. Destacado poeta y decimista conocido como «El Indio Naborí». Su obra recuerdo fue de obligado estudio cuando recibíamos español y literatura. Su obra reconocida nacional e internacionalmente abarcó géneros literarios como la poesía, el ensayo y el periodismo. Antes y después del triunfo de la revolución, expresó su cubanía, sus raíces artísticas populares de la música guajira. Muy activo, y comprometido con la revolución. No vivió para méritos, reconocimientos, homenajes y condecoraciones, pero los mereció todos. Por la magnitud de su obra, muchas provincias cubanas lo honraron con títulos como Huésped Distinguido, Hijo Distinguido, Hijo Ilustre e Hijo Predilecto.

  2. Muy bien reflejado en la Marcha triunfal del Ejército Rebelde todo lo que representa el 1ro de enero de 1959.

  3. ¡¡¡Qué buen comienzo de año para nuestra página web realizar la publicación de este excelente trabajo de la profe Mary, homenaje necesario para el Comandante en jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.
    Muy lindo también recordar al poeta y decimista cubano, conocido como El Indio Naborí. Gracias profe por continuar alimentando nuestro saber.

Los comentarios están cerrados.