¿A dónde van los afectos?

MSc. Mª de los Ángeles Cordoví Fernández

Fotos utilizadas: tomadas de Internet.

La personalidad humana implica un complejo entramado de procesos y fenómenos, por demás, único en cada espécimen. Así, en ese entorno ocurren procesos como los cognoscitivos, volitivos y los afectivos. De estos últimos se trata en la reflexión de hoy.

Vale recordar que los procesos afectivos son reacciones psicológicas íntimas del individuo frente a las circunstancias sociales, que expresan el valor, el significado y la importancia que las cosas adquieren a lo largo de la vida personal como consecuencia de las experiencias y el aprendizaje social.

La afectividad implica un conjunto de emociones, estados de ánimo y sentimientos que pueden ser positivos y negativos,  fugaces y permanentes, los que inciden en el pensamiento, la conducta, la forma de relacionarnos, de disfrutar, de sufrir y de sentir.

Muestras de afectos positivos

Los cubanos por naturaleza, son afectuosos. Es cuestión de idiosincrasia.

 Y… ¿a dónde van los afectos?

En Cuba los afectos viajan por varios derroteros.

El primero de ellos va encaminado al ámbito familiar, por razones obvias. Al menos es el deber ser. Desde ese primer calor que recibe el recién nacido – incluso en la posición de “canguro” –  que luego se refuerza en el dulce y singular acto del amamantamiento. Y no solo ocupa lugar aquí la matrona que suele presidir los aconteceres desde su altar, sino también la representación paternal  junto al resto de la composición filial.  El curso normal de los afectos en este primer caso, debe ir al reforzamiento de esta, la primera célula de la sociedad.

Luego toca turno a la instrucción, en tanto desde la primera infancia, el círculo infantil, los hogares de niños sin amparo familiar, las casas de cuidadoras y la escuela, marcan otro camino para los afectos. Este segundo caso contiene un abanico de opciones, pues la enseñanza especial institucional y la  que transcurre en el hogar para los que no pueden movilizarse, abriga sólidos e irrompibles lazos. En este contexto educacional surgen afectos como los de niño – “seño”,  niño – maestro,  niño-especialista y niño-técnico, los que andando el tiempo darán paso a la sustitución del niño por el adolescente y el joven.

El espacio laboral pare otros afectos, surgidos al calor de la cotidianidad que roba tiempo al hogar y compromete los esfuerzos y capacidades de las personas. Es así que pueden aparecer la admiración, la fidelidad, el sentido de pertenencia, la dedicación a una profesión, el compañerismo  y otros en sentido positivo y lamentablemente, otros de rechazo y aversión, cuando la gestión de las organizaciones no es bien llevada.

Obviamente, en el plano de las relaciones humanas, otros afectos se mezclan y aparece en cualquier grupo etáreo, la amistad, de la cual la humanidad recuerda ejemplos imperecederos.

La Patria es otro de los asideros y qué mejor modo de decirlo, que el que compuso aquel jovencito cinco días antes de cumplir 16 años, cuando en medio de la “guerra grande” expresó en su poema dramático Abdala:

“El amor, madre, a la patria
No es el amor ridículo a la tierra,
Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;
Es el odio invencible a quien la oprime,
Es el rencor eterno a quien la ataca;…”1

La pareja es otro de los destinatarios de afecto y evidencia el sentir hacia la otredad seleccionada,  que sin duda contiene ingredientes de respeto, protección y entrega, algunos como la atracción, aún no suficientemente explicados por la ciencia.

Para los cubanos, uno de los mayores afectos está en el sentir por la humanidad, dar, ayudar, socorrer, proteger a los conciudadanos y a los de otros confines que así lo requieran en materia cultural, económica, científica y sanitaria… Es el caso del contingente médico Henry Reeve, creado por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, hoy con nominación múltiple para el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz, de cara  a su batalla contra la COVID-19 por todo el orbe.

Contingente médico Henry Reeve

Claro, la literatura científica reconoce que entre los afectos vive también el rencor, la envidia, el miedo, el odio y otras manifestaciones negativas concernientes a los humanos, que habría que estudiarlas en contexto, porque no cabe duda de que ciertos sentimientos de este tipo bien se justifican, como el rechazo a cualquier acto de agresión imperialista. Tal es el caso de la inclusión de Cuba en una unilateral y grotesca lista de países que practica el terrorismo.

Entonces, buscando el saldo final, en Cuba los afectos van  hacia nobles senderos, los del bien, los de la solidaridad humana, los que forjan, los que crean, los que aman y siempre erigidos sobre la base del  amor.

Esta es la propuesta del blog de esta página, para acoger el 14 de febrero de 2021. Recibamos “el día del amor y la amistad” con el pensamiento puesto en los sentimientos de amor a la pareja, a los amigos, al prójimo y a la Patria que hoy más que nunca lo necesita, en la contienda por la vida.

Abdala. ECURED.

4 comentarios sobre esta entrada

  1. Hermoso escrito sobre los afectos «Que el amor, la amistad y los buenos deseos reinen siempre en todos los corazones»

  2. Muchas felicidades profe. Mary, muy bueno su artículo.
    Un recorrido muy ameno por los afectos en todos los sentidos y acogedor para la fecha. FELICIDADES profe.

  3. Tarde, pero segura, sobre todo en mis afectos, de los cuales este artículo prácticamente los ha barrido todos en una suerte de ying y yang. Felicidades por este artículo que trabaja los afectos en uno de sus tantos días de celebración. Con todo mi afecto.

  4. Atrayente artículo que con especial cuidado nos conduce a reconocer y reflexionar, muy bonito.
    Profe mis felicitaciones

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